Tomás Maldonado publicó su libro “Vanguardia y Racionalidad” en 1977 (Ed. Gustavo Gili). Una de las anotaciones que integran ese volumen, titulada “Diseño, sexo y control” (1962), menciona un nuevo ambiente socio-cultural instalado en EEUU y en Europa durante los años sesenta: es el momento que las apelaciones al sexo se “oficializan” en los medios de comunicación, por necesidades de las industrias publicitaria y cinematográfica.
La revista Playboy es un producto editorial vinculado a la imagen cultural que hoy tenemos de ese período. La web está reemplazando poco a poco a todos los medios gráficos y electrónicos tradicionales. La imagen de la web es inseparable de la imagen de los productos y servicios que se visualizan en la pantalla de un gadget; una imagen que significa una nueva industria, nuevos mercados y un nuevo modo de producción relacionado con nuevas tecnologías y con nuevas modalidades de consumo.
Maldonado cita al crítico inglés R. Banham en su nota: “Naturalmente, compro Playboy por sus dépliants con gigantescas pin-ups en color: lo mejor que norteamérica ha regalado a la cultura occidental”. Según el autor de Vanguardia y Racionalidad, “Playboy ha conseguido apropiarse de todo el diseño moderno”.